kilómetros del municipio de Camotán entre las aldeas Caparja y Copán Ruinas,
se encuentra El Florido, la frontera entre Guatemala y Honduras, un punto de
intercambio turístico y comercial. Los vehículos conducen a turistas interesados
en visitar la ciudad clásica maya, mientras que los locales de ambos países, se
afanan en adquirir productos varios, incluyendo ropa, comestibles, bebidas
alcohólicas y combustible, para revenderlos en sus naciones.
Los buses extraurbanos que llegan desde la ciudad de Guatemala hacen su
primera escala en Jocotán, para avanzar a El Florido. Otto España, jefe de
delegados de migración guatemalteca, informa que son “500 personas las que pasan
por la frontera cada mes, turistas en su mayoría.”
Los viajeros centroamericanos pueden circular entre ambos países mostrando
sus documentos de identificación y se les concede un plazo de 90 días para
permanecer en Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua, como visitantes.
A mediados de año aumenta la visita de los turistas, mientras que durante
noviembre y diciembre es mayor el flujo de viajeros locales.
Los residentes de Honduras acuden a Chiquimula para adquirir combustible y
comida. Los guatemaltecos, por su parte, acuden al vecino país interesados en
adquirir la ropa interior para dama y jeans de marca.
España, como jefe de los delegados de migración, explica que “la
Superintendencia de Administración Tributaria (SAT), autoriza ingresar por la
frontera US$500 dólares en mercadería por persona.
Cerca del El Florido, a inmediaciones de la aldea El Cordoncillo, en
Honduras, hay veredas usadas por quienes prefieren evadir el pago de impuestos
por la mercancía que adquieren. La ruta más utilizada es la que existe entre el
cruce conocido como El Tesoro hacia la Libertad.
Copán, centro de atracción Las ruinas de Copán son el atractivo principal de
los viajeros hacia Honduras. Identificadas como sitio importante en el siglo 4
de nuestra era, se caracterizan por la belleza de sus construcciones. Se estima
que en su apogeo habitaron en sus instalaciones cerca de 20 mil personas.
Las estelas, el área del juego de pelota y las pirámides son de un estilo
singular. Los glifos, que durante siglos fueron considerados la llave para
traducir la historia mayense, fueron descifrados por la académica Linda Schele,
mientras residía en Copán.
Según los historiadores y arqueólogos “Copán” podría significar puente o arco
que conecta, derivado de la palabra náhuatl Copantl.
Fuente: dca.gob.gt